Blogia
Cristoreypuntocom

Cuando la justicia se para, el pueblo es el que coge lucha

Cuando la justicia se para, el pueblo es el que coge lucha

Por Sandy de la Rosa

Mire, aquí en este país cuando se para la justicia, eso es como cuando se daña la bomba de agua en un campo: to’ el mundo sale perjudicao. Porque una audiencia suspendida no es solamente un papel menos arriba de un escritorio; ahí hay gente esperando libertad, otros esperando una herencia, un divorcio, una pensión o que le resuelvan un lío de hace diez años.

Y mientras tanto, el pobre ciudadano cogiendo lucha y gastando pasaje pa’ oír: “la audiencia fue reenviada”.Ahora, también hay que decir la verdad aunque pique. Mucha gente cree que los jueces están senta’os en aire acondicionado y ya, pero esos magistrados viven con una presión más grande que una olla de habichuelas al fuego.

Un juez decide quién va preso, quién sale, quién pierde un dinero y quién gana un caso. Eso no es fácil. Y un hombre o una mujer con tanta responsabilidad no puede andar con un sueldo que apenas le alcance pa’ la gasolina y el supermercado.Porque seamos sinceros: aquí queremos jueces serios, independientes y que no se doblen.

Pero si usted quiere un sistema fuerte, también tiene que pagarle bien a la gente que sostiene ese sistema. En cualquier campo dominicano usted sabe que el buey que más hala es el que más comida necesita. Entonces, si el magistrado carga el peso de la justicia, también merece condiciones dignas.Ahora bien, tampoco es “dame más cuarto y deja eso así”. No, mi hermano. El pueblo también quiere eficiencia.

Porque hay expedientes que duran más que una novela turca. Hay casos que arrancan con un muchacho joven y terminan cuando ya el hombre tiene nietos. Entonces, si van a mejorar salarios y condiciones, que también mejore la rapidez y el servicio al ciudadano.

Al final, este país tiene que entender algo: una justicia lenta o paralizada atrasa a todo el mundo. Atrasa negocios, familias, inversiones y hasta la confianza de la gente. Así que ojalá que el diálogo llegue rápido, porque República Dominicana no aguanta más “mañana seguimos”. Aquí lo que hace falta es menos cuentos y más soluciones.

0 comentarios